El uso de mascarillas no produce hipoxia o falta de oxígeno en el organismo, como advierten a través de mensajes difundidos por WhatsApp y redes sociales en los que se afirma incluso que su utilización provoca intoxicación por inhalación del propio dióxido de carbono.

Las mascarillas pueden generar sensación de ahogo, pero no hay evidencia alguna de que su uso produzca «hipoxia, acidificación del organismo o intoxicación por inhalación del propio dióxido de carbono». 

Las mascarillas «no están cerradas al paso de aire», ya que el material del que están hechas permite que «entre el oxígeno y se elimine el dióxido de carbono», precisan los expertos. Respecto a la afirmación de que «practicar cualquier actividad física con mascarilla potencia gravemente sus efectos nocivos», como asegura una de las advertencias difundidas en estos mensajes, como comenta los expertos, su uso para hacer deporte «no es obligatorio, pero pueden utilizarse». Puntualizan, de todos modos, que, al estar toda la boca y nariz cubiertas, sí existe «una limitación de la entrada habitual de aire, por lo que en el momento de llevar a cabo una práctica deportiva puede llegar a ser incómoda y reducir el rendimiento durante el ejercicio físico».

En este sentido, distintos expertos, explican que al practicar deporte es normal «tener una mayor frecuencia cardíaca» y, por ello, recomienda «no ser excesivamente exigente» en esta vuelta al ejercicio físico habitual después del confinamiento. lSe recomienda dejar clara la importancia de mantener un período de adaptación, ya que, en ese caso, «la mascarilla no ha demostrado disminuir la frecuencia ventilatoria durante la realización de esfuerzo».

Además se subraya, que no se tiene conocimiento de que la Organización Mundial de la Salud, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos o las autoridades sanitarias españolas «hayan advertido de este posible efecto adverso en el uso de mascarillas». «El aire puede circular perfectamente a través del material de la mascarilla; lo que se filtra son determinadas partículas, según el tamaño de los poros».

También se menciona un estudio del Instituto Nacional para la Salud y Seguridad Ocupacional de Estados Unidos, en el que se concluye que dos horas de uso continuo de una mascarilla autofiltrante con un ritmo de trabajo bajo o moderado «no parece causar un cambio en la temperatura corporal central ni un aumento significativo en el calor o la humedad del espacio muerto de la mascarilla después de la primera hora».

Ninguna autoridad sanitaria desaconseja el uso de mascarillas

La OMS no descarta el uso de mascarillas por parte de personas sanas en espacios públicos y se remite a los consejos de las autoridades sanitarias de cada país, en función de cómo evolucione la pandemia. En el caso de España, las autoridades sanitarias han dispuesto el uso obligatorio de mascarillas para los mayores de 6 años en todos los espacios públicos, ya sean al aire libre o cerrados, siempre y cuando no se pueda mantener una distancia social de dos metros. El doctor Jaime Barrio recuerda en todo caso que las mascarillas «son solo un medio complementario más de protección» respecto al contagio del coronavirus. Destaca, por tanto, la necesidad de complementar su uso con medidas como el aislamiento domiciliario, si se tienen síntomas, un correcto lavado de manos, mantener la distancia de dos metros entre personas, evitar tocarse ojos, nariz y boca, cubrirse boca y nariz con el codo flexionado al toser o estornudar, y usar pañuelos desechables.